miércoles, 1 de julio de 2015

Obsesiones

Necesito contar algo que me pasó hace un  par de semanas, y expresar como me siento al respecto. No puedo comentarlo con la gente que conozco... no lo entenderían, o ya bien no sería justo. Tengo muchas contradicciones en mi cabeza, mi punto de vista ha cambiado desde que sucedió, y bastante.

Todo depende del momento, de la situación, de tu predisposición... afortunadamente soy muy cabal, y en ese momento no lo pensé como ahora, y me alegro, me alegro de estar alejada ahora y no hacer algo de lo que me podía arrepentir.

Creo que me he obsesionado con la idea, el morbo de lo que pudo suceder, lo que no significa que ahora quisiera que hubiese sucedido. Sé, o más bien, estoy prácticamente segura de que en la misma situación, volvería a actuar de la misma manera.

Sólo es una idea, una obsesión, una ilusión de algo distinto... pero que no quiero. Una aventura de, ¿cuánto? Una o dos veces como mucho, y que luego lo arruinaría todo.

La emoción de sentir que le interesas a alguien distinto, esa salida de la monotonía de una relación de muchos años, pero que no quieres estropear por nada del mundo. Pero esa emoción vino después, al percatarme de lo que despertaba en otro... el único problema es que ese otro también tenía a alguien, lo que no parecía importarle en absoluto. Y yo no me mostraba receptiva a ello, por supuesto. En esos días alejada, sólo podía pensar en quien me estaba esperando, y lo mucho que le echaba de menos.

Echando la vista atrás, tengo claro que no pasó nada porque yo no quise, porque aunque ni siquiera lo insinuó una sola vez, estaba más que claro. Incluso llegué a sentirme incómoda por ello... a alejarme a veces para no tenerlo tan cerca... A restarle importancia a sus halagos, cuya finalidad sentí clara desde el primer momento. Era un cazador, que le había echado el ojo a su presa. Si lo pienso fríamente, es algo muy indignante, como si sólo fueras un objetivo para pasar un buen rato y al terminar desecharlo como a un objeto sin valor. La racionalidad es clara, es algo denigrante, un juego que puede hacer daño a muchas personas.

Sin embargo, ya lejos de aquel escenario, me he obsesionado con ello. Sé que jamás caería en ese juego, no me interesa, estoy muy bien actualmente y no lo estropearía por nada ni por nadie, y menos por algo esporádico que no me aportaría nada en absoluto más que culpa. Pero pienso en lo que habría hecho si estuviera sola. ¿Me habría dejado seducir? ¿Habría sucumbido a pesar de que él si tuviera familia? Esa es realmente mi obsesión, y llevo unos días dándole vueltas.

Y sí, tengo que decir, que me ha encantado tener a alguien detrás unos días, para variar, ¿por qué no? Me da morbo pensar que tenía el control, y que si hubiera querido podría haber tenido una aventura. Lo que no significa que, si alguna vez me lo vuelvo a encontrar, lo vaya a hacer. A no ser, claro, que entonces esté sola.

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