Sueños, deseos, anhelos...
Se han ido, como un suspiro.
Se hallan lejos, no los visualizo.
Alejados, distantes, difusos.
¿Dónde os habéis marchado?
Siento que habéis huido.
Tal vez necesitabais escapar de mí.
Y ahora me siento vacía, incompleta.
No encuentro la razón de mi existencia.
Quizás esperabais que os persiguiera.
Os he fallado entonces, pues me he acomodado.
Y odio no ser capaz de encontraros.
Ni siquiera soy capaz de reinventaros.
¿Qué me sucede? ¿Dónde está mi esencia?
Me niego a pensar que la he perdido.
Puede que esté escondida en mi interior.
Escondida en lo más profundo de mi ser.
Ya me he decido, voy a encontrarla.
Volveré a ser la persona que era.
Sueños, deseos, anhelos: voy a buscaros.
No temáis más, si os halláis perdidos.
Pienso traeros de vuelta conmigo.
Voy a sentirme completa de nuevo.
Renaceré, esta vez con más fuerza.
Siento que al fin he despertado.
viernes, 18 de julio de 2014
martes, 3 de junio de 2014
Cambios...
Cuando una puerta se cierra, una ventana se abre...
Eso es lo que le dijeron a una persona muy cercana a mí, en una faceta de su vida que considera muy importante.
Lo que puede cambiarte la vida en un momento, el poder que tienen los demás de destrozar tus sueños y tus ilusiones. Para causarte un daño psicológico que nunca hubieras pensado. Para caer en una depresión terrible y agónica, y todo de un día para otro.
Y la pregunta es el por qué de todo esto, qué ha hecho mal está persona. A mi juicio nada en absoluto, sino más bien todo lo contrario. Se trata de una persona muy responsable que se esfuerza al máximo, que saca lo mejor de sí, que ayuda a los demás. Y sin embargo le proporcionan algo que él no quiere, algo que ven como una recompensa y sin embargo, a él le parece un castigo.
¿Estará obcecado y habrá algo más que no pueda ver? De echo sería algo que no podemos ver ninguno de los que le rodeamos, porque después de varias promesas que alimentaban un poco la esperanza de su alma, parece que no hay señales de que vaya a producirse algo bueno. Más bien parece todo lo contrario.
Me gustaría animarle y decirle lo que muchas veces se cumple el famoso dicho de "las apariencias engañan", pero mi punto de vista es tan negativo como el suyo. No puedo evitar que me traslade su percepción, y soy incapaz de trasmitirle algo bueno. Porque me siento impotente de verlo así, y siento como si lo que le ocurre me estuviera pasando a mí.
Tengo la esperanza de que esta situación se resuelva pronto, si hay algo que me ha enseñado la vida es que muchas veces nos agobiamos de tal manera que no vemos más allá de nuestras narices, y que todo, tarde o temprano, se soluciona, y normalmente va a mejor.
Intentaré ser fuerte, animarle y no dejar que caiga en la depresión. Debo ayudar en todo lo que pueda, no dejarme vencer yo también. Porque si a mí me ve débil, puede derrumbarse más fácilmente, y tengo que evitar que esto suceda por todos los medios.
Eso es lo que le dijeron a una persona muy cercana a mí, en una faceta de su vida que considera muy importante.
Lo que puede cambiarte la vida en un momento, el poder que tienen los demás de destrozar tus sueños y tus ilusiones. Para causarte un daño psicológico que nunca hubieras pensado. Para caer en una depresión terrible y agónica, y todo de un día para otro.
Y la pregunta es el por qué de todo esto, qué ha hecho mal está persona. A mi juicio nada en absoluto, sino más bien todo lo contrario. Se trata de una persona muy responsable que se esfuerza al máximo, que saca lo mejor de sí, que ayuda a los demás. Y sin embargo le proporcionan algo que él no quiere, algo que ven como una recompensa y sin embargo, a él le parece un castigo.
¿Estará obcecado y habrá algo más que no pueda ver? De echo sería algo que no podemos ver ninguno de los que le rodeamos, porque después de varias promesas que alimentaban un poco la esperanza de su alma, parece que no hay señales de que vaya a producirse algo bueno. Más bien parece todo lo contrario.
Me gustaría animarle y decirle lo que muchas veces se cumple el famoso dicho de "las apariencias engañan", pero mi punto de vista es tan negativo como el suyo. No puedo evitar que me traslade su percepción, y soy incapaz de trasmitirle algo bueno. Porque me siento impotente de verlo así, y siento como si lo que le ocurre me estuviera pasando a mí.
Tengo la esperanza de que esta situación se resuelva pronto, si hay algo que me ha enseñado la vida es que muchas veces nos agobiamos de tal manera que no vemos más allá de nuestras narices, y que todo, tarde o temprano, se soluciona, y normalmente va a mejor.
Intentaré ser fuerte, animarle y no dejar que caiga en la depresión. Debo ayudar en todo lo que pueda, no dejarme vencer yo también. Porque si a mí me ve débil, puede derrumbarse más fácilmente, y tengo que evitar que esto suceda por todos los medios.
lunes, 31 de marzo de 2014
A mis abuelos
Os he perdido, ya no estáis aquí, sin embargo hay tanto que quedó por decir.
Nunca os dije que os quería, ni vosotros a mí, pero muchas veces las palabras no son necesarias para saber lo que otra persona siente.
Sé que en los últimos años os he visto mucho, incluso he tenido la oportunidad de vivir con vosotros, aunque haya sido por un breve periodo de tiempo.
Y ahora que no estáis, me lamento de no haber pasado más tiempo con vosotros, porque sé que ya nunca volveré a veros, a besaros, a sentir que estáis cerca de mí.
Pese a que siempre podré veros en fotos, no podré ver vuestras reacciones, vuestros gestos, vuestra sonrisa al verme llegar. No podré sentir vuestro calor, ni siquiera esos gestos que incluso llegaban a molestarme. Sé que ahora no me molestarían en absoluto.
Cuántas veces he soñado despierta, imaginando que estabais los dos de pie, cogidos de la mano, sólo mirándome. Así creo que estáis allá arriba, contemplándome, iluminando mi camino, protegiéndome.
Recuerdo tantas cosas, tantos momentos vividos, tantas historias... Siempre las llevaré conmigo, igual que a vosotros, que habéis estado en mi vida durante tanto tiempo, aunque nunca el suficiente.
Hubo momentos en los que, a causa de vuestras enfermedades, sufrí, lloré, los nervios me comían por dentro, no podía comer, sólo podía pensar en vosotros. Y lo superasteis. Os recuperaste, volvía a estar con vosotros, a intentar pasar más tiempo juntos. Eso era lo que necesitaba con vosotros, tiempo. Quería tener todo el tiempo del mundo para estar con vosotros, porque sabía que ya no estaríais mucho más conmigo.
Y sin ese período de sufrimiento que precede a lo inevitable, de pronto un día os marchasteis, de repente, sin sufrimientos, sin dolores. Tal vez sin ni siquiera saber que ya era vuestra hora, sin esperarlo, sucedió en un suspiro. Vuestro sufrimiento se apagó, y tal vez por fin para vosotros, comenzó vuestra libertad, esa que la enfermedad había vetado.
Abuela, primero te marchaste tú, dejando al abuelo. Nunca olvidaré sus lágrimas, su llanto, ese dolor tan profundo que sentía después de tantos años compartiendo juntos. Sus palabras, esa tristeza que sentía por haber sido separados. Yo sentía dolor por haberte perdido, pero el dolor que sentía por verle así era más desgarrador todavía.
Y no mucho tiempo después, te marchaste tú, abuelo, pese a tu gran vitalidad y ganas de vivir. Sin embargo, ya hacía tiempo que estaba preparada para ello, puesto que habías estado muy malito. Pensaba que te marcharías antes que la abuela, por eso cuando ella se fue me impactó tanto, pues fue algo demasiado inesperado, aunque ya sabíamos que estaba muy malita.
Y que más puedo decir, salvo que fuisteis, y sois, dos personas muy importantes en mi vida. Siempre permaneceréis en mi corazón, y nunca olvidaré vuestras historias, aquellas que supe por vuestras palabras. Tampoco olvidaré el tiempo que pasé con vosotros, la ilusión que de niña tenía cuando os visitaba o cuando vosotros me venías a ver a mí.
Al menos me siento feliz porque ahora volvéis a estar juntos, y sé que en algún momento volveré a reencontrarme con vosotros. Sin embargo, me encantaría volver a veros, poder escuchar vuestra voz. Os lo he rogado muchas veces, ojalá me pudierais escuchar y cumplir mi deseo, que me daría esperanza y paliaría un poco este dolor que siento porque la vida me ha separado de vosotros.
Por último, sólo quiero decir que OS QUIERO, y nunca dejaré de hacerlo.
Nunca os dije que os quería, ni vosotros a mí, pero muchas veces las palabras no son necesarias para saber lo que otra persona siente.
Sé que en los últimos años os he visto mucho, incluso he tenido la oportunidad de vivir con vosotros, aunque haya sido por un breve periodo de tiempo.
Y ahora que no estáis, me lamento de no haber pasado más tiempo con vosotros, porque sé que ya nunca volveré a veros, a besaros, a sentir que estáis cerca de mí.
Pese a que siempre podré veros en fotos, no podré ver vuestras reacciones, vuestros gestos, vuestra sonrisa al verme llegar. No podré sentir vuestro calor, ni siquiera esos gestos que incluso llegaban a molestarme. Sé que ahora no me molestarían en absoluto.
Cuántas veces he soñado despierta, imaginando que estabais los dos de pie, cogidos de la mano, sólo mirándome. Así creo que estáis allá arriba, contemplándome, iluminando mi camino, protegiéndome.
Recuerdo tantas cosas, tantos momentos vividos, tantas historias... Siempre las llevaré conmigo, igual que a vosotros, que habéis estado en mi vida durante tanto tiempo, aunque nunca el suficiente.
Hubo momentos en los que, a causa de vuestras enfermedades, sufrí, lloré, los nervios me comían por dentro, no podía comer, sólo podía pensar en vosotros. Y lo superasteis. Os recuperaste, volvía a estar con vosotros, a intentar pasar más tiempo juntos. Eso era lo que necesitaba con vosotros, tiempo. Quería tener todo el tiempo del mundo para estar con vosotros, porque sabía que ya no estaríais mucho más conmigo.
Y sin ese período de sufrimiento que precede a lo inevitable, de pronto un día os marchasteis, de repente, sin sufrimientos, sin dolores. Tal vez sin ni siquiera saber que ya era vuestra hora, sin esperarlo, sucedió en un suspiro. Vuestro sufrimiento se apagó, y tal vez por fin para vosotros, comenzó vuestra libertad, esa que la enfermedad había vetado.
Abuela, primero te marchaste tú, dejando al abuelo. Nunca olvidaré sus lágrimas, su llanto, ese dolor tan profundo que sentía después de tantos años compartiendo juntos. Sus palabras, esa tristeza que sentía por haber sido separados. Yo sentía dolor por haberte perdido, pero el dolor que sentía por verle así era más desgarrador todavía.
Y no mucho tiempo después, te marchaste tú, abuelo, pese a tu gran vitalidad y ganas de vivir. Sin embargo, ya hacía tiempo que estaba preparada para ello, puesto que habías estado muy malito. Pensaba que te marcharías antes que la abuela, por eso cuando ella se fue me impactó tanto, pues fue algo demasiado inesperado, aunque ya sabíamos que estaba muy malita.
Y que más puedo decir, salvo que fuisteis, y sois, dos personas muy importantes en mi vida. Siempre permaneceréis en mi corazón, y nunca olvidaré vuestras historias, aquellas que supe por vuestras palabras. Tampoco olvidaré el tiempo que pasé con vosotros, la ilusión que de niña tenía cuando os visitaba o cuando vosotros me venías a ver a mí.
Al menos me siento feliz porque ahora volvéis a estar juntos, y sé que en algún momento volveré a reencontrarme con vosotros. Sin embargo, me encantaría volver a veros, poder escuchar vuestra voz. Os lo he rogado muchas veces, ojalá me pudierais escuchar y cumplir mi deseo, que me daría esperanza y paliaría un poco este dolor que siento porque la vida me ha separado de vosotros.
Por último, sólo quiero decir que OS QUIERO, y nunca dejaré de hacerlo.
miércoles, 12 de febrero de 2014
No me conformo
Decepción, miedo... No sé realmente lo que siento.
Mi mundo se está derrumbando, ya no me conformo.
Hasta hace nada me sentía feliz, creía que tenía todo lo quería. Que me había realizado como persona. ¿Qué más podía pedir?
Pero ya no me siento así. Siento que he estado parada mucho tiempo, que creía que lo que tenía era suficiente. Necesito dar más de mí, y no sé si actualmente el mundo me lo va a permitir.
Tengo ganas de cambiar, de tirar todo por la borda y comenzar de nuevo. Tengo que buscar una nueva ilusión, algo que me haga feliz, que me haga sentir que lo que estoy haciendo vale la pena. Que me ayude a olvidar que con la situación actual hay que conformarse con lo que uno tiene.
Pero me siento vacía, sin fuerzas, sin ganas. Y lo peor de todo es que no sé por donde empezar, porque me da miedo volverme a equivocar y lo que empiece ahora ya no me llene en un futuro no muy lejano.
Sé que me tengo que arriesgar, no romper de golpe con todo, pero sí hacerlo poco a poco para darme cuenta de lo que quiero realmente.
Tengo que proponerme nuevos proyectos y metas, y aunque no pueda dedicarme a ellos por tiempo completo, poco a poco ir alcanzándolos y superarme día a día.
Mi mundo va a cambiar, y al final del viaje espero encontrar lo que realmente me haga feliz.
Mi mundo se está derrumbando, ya no me conformo.
Hasta hace nada me sentía feliz, creía que tenía todo lo quería. Que me había realizado como persona. ¿Qué más podía pedir?
Pero ya no me siento así. Siento que he estado parada mucho tiempo, que creía que lo que tenía era suficiente. Necesito dar más de mí, y no sé si actualmente el mundo me lo va a permitir.
Tengo ganas de cambiar, de tirar todo por la borda y comenzar de nuevo. Tengo que buscar una nueva ilusión, algo que me haga feliz, que me haga sentir que lo que estoy haciendo vale la pena. Que me ayude a olvidar que con la situación actual hay que conformarse con lo que uno tiene.
Pero me siento vacía, sin fuerzas, sin ganas. Y lo peor de todo es que no sé por donde empezar, porque me da miedo volverme a equivocar y lo que empiece ahora ya no me llene en un futuro no muy lejano.
Sé que me tengo que arriesgar, no romper de golpe con todo, pero sí hacerlo poco a poco para darme cuenta de lo que quiero realmente.
Tengo que proponerme nuevos proyectos y metas, y aunque no pueda dedicarme a ellos por tiempo completo, poco a poco ir alcanzándolos y superarme día a día.
Mi mundo va a cambiar, y al final del viaje espero encontrar lo que realmente me haga feliz.
viernes, 10 de enero de 2014
Te olvidé
Antes solía escribir todo lo que sentía por ti.
Me estremecía con sólo recordar tu voz.
Temblaba al pensar que me rozabas la piel.
Pero siempre tan lejos y no pudo suceder.
Y te olvidé, al entender que no me podías querer.
Al sentirme tan pequeña cuando pensaba en ti.
Al despertarme cada mañana sin saber de ti.
Al aceptar que mi destino no era estar junto a ti.
Te dije adiós en un susurro que penetró en mi ser.
Las lágrimas en mis ojos no se podían ver.
Decidí olvidar el mundo y me encerré en mí.
Mi corazón se paró el día en el que te perdí.
Me alejé de ti todo cuanto pude.
Al fin conocí el amor al poder olvidarte.
Sentí sensaciones desconocidas hasta entonces.
La felicidad llegó cuando al fin decidí alejarte.
Sin embargo un día te volví a ver.
El mundo que había creado se esfumó y me derrumbé.
Sentí que todo había sido una mentira cruel.
Mi felicidad acabó en el momento en que desperté.
Al sentirme tan pequeña cuando pensaba en ti.
Al despertarme cada mañana sin saber de ti.
Al aceptar que mi destino no era estar junto a ti.
Te dije adiós en un susurro que penetró en mi ser.
Las lágrimas en mis ojos no se podían ver.
Decidí olvidar el mundo y me encerré en mí.
Mi corazón se paró el día en el que te perdí.
Me alejé de ti todo cuanto pude.
Al fin conocí el amor al poder olvidarte.
Sentí sensaciones desconocidas hasta entonces.
La felicidad llegó cuando al fin decidí alejarte.
Sin embargo un día te volví a ver.
El mundo que había creado se esfumó y me derrumbé.
Sentí que todo había sido una mentira cruel.
Mi felicidad acabó en el momento en que desperté.
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