Perdona si últimamente estoy tan irascible, no entiendo qué me pasa. No sé por qué me enfado por cualquier cosa, y la rabia se apodera de mi razón.
Perdona si me exalto por cosas banales, por querer discutir por superficialidades y no evitar el conflicto. Por nublarme y no ver más allá de mis caprichos.
Perdona si me altero y no me esfuerzo por que desaparezca el enojo, sino más bien lo contrario, pues alimento el arrebato.
No creas que no te quiero, pues mis sentimientos siguen siendo los mismos, e incluso más fuertes que al principio.
No creas que no quiero estar contigo, pues es lo único en lo que pienso cuando no estás conmigo.
Me reprochas la forma de expresar mis críticas, y quizá estés en lo cierto, mas yo me quejo de tus contestaciones defensivas, como si mis palabras te irritaran más que de costumbre. Y seguramente estaremos errando ambos, aunque en ocasiones me siento vulnerable.
Porque cuando me condenas, y pienso en todo lo que haces, me siento pequeña, vacía y detestable. Pienso en tus sentimientos, tus ganas de verme, en todo lo que realizas para contentarme. Y yo, sin embargo, me fijo en cosas triviales, como que no me regales flores o no me dediques palabras de amor como cuando éramos más jóvenes.
¿Cuál es mi problema? Quizá el egoísmo. Soy egoísta porque quiero acapararte, porque necesito tenerte conmigo a cada instante. Tal vez te estoy asfixiando con mi dependencia, mas ahora no sé ver nuestra relación de otra manera.
Y siento que mis enfados no son más que un reflejo de mis miedos. Miedo a perderte, miedo a no compartir todo contigo, miedo a que te alejes de todo lo que hemos sido.
Mi razón entiende que no puedo acaparar todo tu universo, pero a mi corazón le duele y no quiere aceptarlo. Necesito tiempo para acostumbrarme, y tratar de aceptar los cambios, pues ya no somos dos chiquillos jugando a estar juntos, sino que somos dos adultos construyendo un gran futuro.
Con todo esto, quiero que sepas, que para mí eres lo más importante, y voy a luchar porque nuestra relación salga adelante. Todos estos años de felicidad no son suficientes, y una vida contigo me parece corta. Yo busco otra cosa, una eternidad a tu lado, algo que perdure más allá de nuestra existencia física. Algo que se recordará y no podrá repetirse en la vida.