Cuando una puerta se cierra, una ventana se abre...
Eso es lo que le dijeron a una persona muy cercana a mí, en una faceta de su vida que considera muy importante.
Lo que puede cambiarte la vida en un momento, el poder que tienen los demás de destrozar tus sueños y tus ilusiones. Para causarte un daño psicológico que nunca hubieras pensado. Para caer en una depresión terrible y agónica, y todo de un día para otro.
Y la pregunta es el por qué de todo esto, qué ha hecho mal está persona. A mi juicio nada en absoluto, sino más bien todo lo contrario. Se trata de una persona muy responsable que se esfuerza al máximo, que saca lo mejor de sí, que ayuda a los demás. Y sin embargo le proporcionan algo que él no quiere, algo que ven como una recompensa y sin embargo, a él le parece un castigo.
¿Estará obcecado y habrá algo más que no pueda ver? De echo sería algo que no podemos ver ninguno de los que le rodeamos, porque después de varias promesas que alimentaban un poco la esperanza de su alma, parece que no hay señales de que vaya a producirse algo bueno. Más bien parece todo lo contrario.
Me gustaría animarle y decirle lo que muchas veces se cumple el famoso dicho de "las apariencias engañan", pero mi punto de vista es tan negativo como el suyo. No puedo evitar que me traslade su percepción, y soy incapaz de trasmitirle algo bueno. Porque me siento impotente de verlo así, y siento como si lo que le ocurre me estuviera pasando a mí.
Tengo la esperanza de que esta situación se resuelva pronto, si hay algo que me ha enseñado la vida es que muchas veces nos agobiamos de tal manera que no vemos más allá de nuestras narices, y que todo, tarde o temprano, se soluciona, y normalmente va a mejor.
Intentaré ser fuerte, animarle y no dejar que caiga en la depresión. Debo ayudar en todo lo que pueda, no dejarme vencer yo también. Porque si a mí me ve débil, puede derrumbarse más fácilmente, y tengo que evitar que esto suceda por todos los medios.