Perdona si últimamente estoy tan irascible, no entiendo qué me pasa. No sé por qué me enfado por cualquier cosa, y la rabia se apodera de mi razón.
Perdona si me exalto por cosas banales, por querer discutir por superficialidades y no evitar el conflicto. Por nublarme y no ver más allá de mis caprichos.
Perdona si me altero y no me esfuerzo por que desaparezca el enojo, sino más bien lo contrario, pues alimento el arrebato.
No creas que no te quiero, pues mis sentimientos siguen siendo los mismos, e incluso más fuertes que al principio.
No creas que no quiero estar contigo, pues es lo único en lo que pienso cuando no estás conmigo.
Me reprochas la forma de expresar mis críticas, y quizá estés en lo cierto, mas yo me quejo de tus contestaciones defensivas, como si mis palabras te irritaran más que de costumbre. Y seguramente estaremos errando ambos, aunque en ocasiones me siento vulnerable.
Porque cuando me condenas, y pienso en todo lo que haces, me siento pequeña, vacía y detestable. Pienso en tus sentimientos, tus ganas de verme, en todo lo que realizas para contentarme. Y yo, sin embargo, me fijo en cosas triviales, como que no me regales flores o no me dediques palabras de amor como cuando éramos más jóvenes.
¿Cuál es mi problema? Quizá el egoísmo. Soy egoísta porque quiero acapararte, porque necesito tenerte conmigo a cada instante. Tal vez te estoy asfixiando con mi dependencia, mas ahora no sé ver nuestra relación de otra manera.
Y siento que mis enfados no son más que un reflejo de mis miedos. Miedo a perderte, miedo a no compartir todo contigo, miedo a que te alejes de todo lo que hemos sido.
Mi razón entiende que no puedo acaparar todo tu universo, pero a mi corazón le duele y no quiere aceptarlo. Necesito tiempo para acostumbrarme, y tratar de aceptar los cambios, pues ya no somos dos chiquillos jugando a estar juntos, sino que somos dos adultos construyendo un gran futuro.
Con todo esto, quiero que sepas, que para mí eres lo más importante, y voy a luchar porque nuestra relación salga adelante. Todos estos años de felicidad no son suficientes, y una vida contigo me parece corta. Yo busco otra cosa, una eternidad a tu lado, algo que perdure más allá de nuestra existencia física. Algo que se recordará y no podrá repetirse en la vida.
Jade... Son Sólo Palabras
Y las palabras se las lleva el viento
miércoles, 9 de enero de 2019
martes, 16 de octubre de 2018
Votos hechos historia
Había una vez una niña que sabía que era diferente a las demás...
Le encantaban las historias de amor distintas y poco convencionales, como la de la Bella y la
Bestia; o la de Jack y Sally de "Pesadilla antes de Navidad". E incluso en "El jorobado de Notre
Dame" no entendía que Quasimodo no se quedara con Esmeralda.
Al ser una niña soñadora siempre acababa enamorándose del mismo tipo de protagonistas. Personajes que nada tenían que ver con el típico héroe, que se sentían diferentes, pero que sin embargo a ella le atraían, cuando para cualquier otra niña habrían pasado totalmente desapercibidos.
Y al crecer, esa fascinación pasó al mundo real. Anhelaba una persona así, como ella, que huyera de lo convencional, que se fijara de otro modo en los demás. Una persona con la que conectar realmente, con la que vivir un amor que dejaría huella y que, como en sus peculiares cuentos de hadas, sería para siempre.
Un día, la ya no tan niña decidió emprender su búsqueda para encontrar a esa persona. Pero al ser
tan diferente, no sólo tenía el problema de buscar a la adecuada, sino que además dicha persona pudiera fijarse en ella.
Primero observó su entorno... y se percató de que, al ser algo reducido, no había nada para ella. Así
que decidió emprender un largo viaje y así ampliar sus posibilidades. Un viaje que, además, la
ayudó a conectar consigo misma, a descubrir de lo que era capaz y a valerse por si sola. Y sin
embargo, pese a conocer a personas increíbles y distintas a lo que le rodeaba, seguía sin cruzarse con esa alma que también la encontrara a ella.
Hasta que un día, sin previo aviso, le encontró. Aunque en realidad, se encontraron mutuamente. A ella le bastaron apenas unas horas para percatarse de que él era la persona anhelada, pues sentía que ya le conocía de antes. Hubo una intensa conexión entre ambos, desde el primer momento.
Siguieron conociéndose, y sucedió lo inevitable, ella se enamoró perdidamente. No podía dejar de pensar en él ni en un solo momento. El resto del mundo desapareció, y sólo quedaron ellos dos. Nada más importaba para ella.
Y aunque algunos cuentos dan un giro inesperado y sucede algo que provoca que los enamorados se
alejen, pese a que finalmente superen todos los obstáculos, el que nos atañe es mucho más sencillo,
pues nuestros protagonistas siguieron juntos y, al igual que en este tipo de relatos, llegó el día de su boda.
No hicieron falta juramentos, ni promesas. La complicidad entre ambos bastaba para saber lo que sentía el otro. Expresarlo con palabras carecía de importancia en aquel instante.
De repente, se paró el tiempo. La niña, ya convertida en mujer, sintió mariposas en el estómago al recordar el día en que se habían conocido y revivir las emociones de aquellos primeros momentos. Entonces sonrió, le miró a los ojos y tan sólo le dijo:
"Te quiero".
Y, simplemente, fue perfecto.
Al ser una niña soñadora siempre acababa enamorándose del mismo tipo de protagonistas. Personajes que nada tenían que ver con el típico héroe, que se sentían diferentes, pero que sin embargo a ella le atraían, cuando para cualquier otra niña habrían pasado totalmente desapercibidos.
Y al crecer, esa fascinación pasó al mundo real. Anhelaba una persona así, como ella, que huyera de lo convencional, que se fijara de otro modo en los demás. Una persona con la que conectar realmente, con la que vivir un amor que dejaría huella y que, como en sus peculiares cuentos de hadas, sería para siempre.
Un día, la ya no tan niña decidió emprender su búsqueda para encontrar a esa persona. Pero al ser
tan diferente, no sólo tenía el problema de buscar a la adecuada, sino que además dicha persona pudiera fijarse en ella.
Primero observó su entorno... y se percató de que, al ser algo reducido, no había nada para ella. Así
que decidió emprender un largo viaje y así ampliar sus posibilidades. Un viaje que, además, la
ayudó a conectar consigo misma, a descubrir de lo que era capaz y a valerse por si sola. Y sin
embargo, pese a conocer a personas increíbles y distintas a lo que le rodeaba, seguía sin cruzarse con esa alma que también la encontrara a ella.
Hasta que un día, sin previo aviso, le encontró. Aunque en realidad, se encontraron mutuamente. A ella le bastaron apenas unas horas para percatarse de que él era la persona anhelada, pues sentía que ya le conocía de antes. Hubo una intensa conexión entre ambos, desde el primer momento.
Siguieron conociéndose, y sucedió lo inevitable, ella se enamoró perdidamente. No podía dejar de pensar en él ni en un solo momento. El resto del mundo desapareció, y sólo quedaron ellos dos. Nada más importaba para ella.
Y aunque algunos cuentos dan un giro inesperado y sucede algo que provoca que los enamorados se
alejen, pese a que finalmente superen todos los obstáculos, el que nos atañe es mucho más sencillo,
pues nuestros protagonistas siguieron juntos y, al igual que en este tipo de relatos, llegó el día de su boda.
No hicieron falta juramentos, ni promesas. La complicidad entre ambos bastaba para saber lo que sentía el otro. Expresarlo con palabras carecía de importancia en aquel instante.
De repente, se paró el tiempo. La niña, ya convertida en mujer, sintió mariposas en el estómago al recordar el día en que se habían conocido y revivir las emociones de aquellos primeros momentos. Entonces sonrió, le miró a los ojos y tan sólo le dijo:
"Te quiero".
Y, simplemente, fue perfecto.
Descalza por los sueños
Que peligroso es hacerle caso al corazón
Que nube me envolvió, dejando ciega mi razón
Y ahora me pregunto ¿dónde estás?
Y ahora me pregunto ¿por qué me has hecho esto a mí?
Que peligroso es, poner el alma en las palabras
Cuanta energía perdida unos se quedan y otros pasan
Y ahora me pregunto ¿dónde estás?
Y ahora me pregunto ¿por qué te ha tocado a ti?
Ser mi equivocación, mi príncipe imperfecto
Ser mi degustación, tan solo mi maestro
Te he entregado todo y no has dejado nada
Tan solo mentiras, mentiras despiadadas
Quiero olvidarte ya, eso te lo aseguro
Porque duele tanto este amor que no pudo
Desafiar el tiempo y convertirlo en oro
Te fuiste riendo y me dejaste sola
Que peligroso es andar descalza por los sueños
Dejarse a la deriva, entre las olas de tus besos
Y ahora me pregunto ¿dónde estás?
Y ahora me pregunto ¿por qué te ha tocado a ti?
Ser mi equivocación, mi príncipe imperfecto
Ser mi degustación, tan solo mi maestro
Te he entregado todo y no has dejado nada
Tan solo mentiras, mentiras despiadadas
Quiero olvidarte ya, eso te lo aseguro,
Porque duele tanto este amor que no pudo
Desafiar el tiempo y convertirlo en oro
Te fuiste riendo y me dejaste sola
(Adaptada de la versión de Raúl)
Que nube me envolvió, dejando ciega mi razón
Y ahora me pregunto ¿dónde estás?
Y ahora me pregunto ¿por qué me has hecho esto a mí?
Que peligroso es, poner el alma en las palabras
Cuanta energía perdida unos se quedan y otros pasan
Y ahora me pregunto ¿dónde estás?
Y ahora me pregunto ¿por qué te ha tocado a ti?
Ser mi equivocación, mi príncipe imperfecto
Ser mi degustación, tan solo mi maestro
Te he entregado todo y no has dejado nada
Tan solo mentiras, mentiras despiadadas
Quiero olvidarte ya, eso te lo aseguro
Porque duele tanto este amor que no pudo
Desafiar el tiempo y convertirlo en oro
Te fuiste riendo y me dejaste sola
Que peligroso es andar descalza por los sueños
Dejarse a la deriva, entre las olas de tus besos
Y ahora me pregunto ¿dónde estás?
Y ahora me pregunto ¿por qué te ha tocado a ti?
Ser mi equivocación, mi príncipe imperfecto
Ser mi degustación, tan solo mi maestro
Te he entregado todo y no has dejado nada
Tan solo mentiras, mentiras despiadadas
Quiero olvidarte ya, eso te lo aseguro,
Porque duele tanto este amor que no pudo
Desafiar el tiempo y convertirlo en oro
Te fuiste riendo y me dejaste sola
(Adaptada de la versión de Raúl)
jueves, 14 de julio de 2016
Nube negra
Llevo enferma desde antes de empezar el año, y prácticamente todo el tiempo deprimida. Es una de esas épocas malas, que empezó, sin lugar a dudas por tema psicológico, y que ha terminado por afectarme físicamente. Lo que ha provocado que vuelva a deprimirme.
He estado muy afectada, pero ahora parece que tengo un período algo mejor, aunque no me siento bien del todo. Depende del día, es algo a lo que no le encuentro demasiado sentido.
Y mientras, a mi alrededor aparecen más problemas, también de salud en gente muy cercana a mí. Algo más para deprimirse.
En mi círculo cercano hay descontento, tristeza, apatía... Parece que una nube negra se ha cernido sobre nosotros. Es curioso como, hace un año, aunque mi salud ya se resentía, era feliz, tenía ganas de hacer cosas, de comerme el mundo. En cambio ahora, parece que todo lo que me rodea está lleno de problemas.
Sólo espero que sea una etapa, y que de aquí un tiempo, estos malos momentos sólo sean recuerdos, y ya pueda sentirme bien, y volver a disfrutar de la vida.
Por mí, y por mi familia. Que este sufrimiento también termine para ellos.
He estado muy afectada, pero ahora parece que tengo un período algo mejor, aunque no me siento bien del todo. Depende del día, es algo a lo que no le encuentro demasiado sentido.
Y mientras, a mi alrededor aparecen más problemas, también de salud en gente muy cercana a mí. Algo más para deprimirse.
En mi círculo cercano hay descontento, tristeza, apatía... Parece que una nube negra se ha cernido sobre nosotros. Es curioso como, hace un año, aunque mi salud ya se resentía, era feliz, tenía ganas de hacer cosas, de comerme el mundo. En cambio ahora, parece que todo lo que me rodea está lleno de problemas.
Sólo espero que sea una etapa, y que de aquí un tiempo, estos malos momentos sólo sean recuerdos, y ya pueda sentirme bien, y volver a disfrutar de la vida.
Por mí, y por mi familia. Que este sufrimiento también termine para ellos.
miércoles, 1 de julio de 2015
Obsesiones
Necesito contar algo que me pasó hace un par de semanas, y expresar como me siento al respecto. No puedo comentarlo con la gente que conozco... no lo entenderían, o ya bien no sería justo. Tengo muchas contradicciones en mi cabeza, mi punto de vista ha cambiado desde que sucedió, y bastante.
Todo depende del momento, de la situación, de tu predisposición... afortunadamente soy muy cabal, y en ese momento no lo pensé como ahora, y me alegro, me alegro de estar alejada ahora y no hacer algo de lo que me podía arrepentir.
Creo que me he obsesionado con la idea, el morbo de lo que pudo suceder, lo que no significa que ahora quisiera que hubiese sucedido. Sé, o más bien, estoy prácticamente segura de que en la misma situación, volvería a actuar de la misma manera.
Sólo es una idea, una obsesión, una ilusión de algo distinto... pero que no quiero. Una aventura de, ¿cuánto? Una o dos veces como mucho, y que luego lo arruinaría todo.
La emoción de sentir que le interesas a alguien distinto, esa salida de la monotonía de una relación de muchos años, pero que no quieres estropear por nada del mundo. Pero esa emoción vino después, al percatarme de lo que despertaba en otro... el único problema es que ese otro también tenía a alguien, lo que no parecía importarle en absoluto. Y yo no me mostraba receptiva a ello, por supuesto. En esos días alejada, sólo podía pensar en quien me estaba esperando, y lo mucho que le echaba de menos.
Echando la vista atrás, tengo claro que no pasó nada porque yo no quise, porque aunque ni siquiera lo insinuó una sola vez, estaba más que claro. Incluso llegué a sentirme incómoda por ello... a alejarme a veces para no tenerlo tan cerca... A restarle importancia a sus halagos, cuya finalidad sentí clara desde el primer momento. Era un cazador, que le había echado el ojo a su presa. Si lo pienso fríamente, es algo muy indignante, como si sólo fueras un objetivo para pasar un buen rato y al terminar desecharlo como a un objeto sin valor. La racionalidad es clara, es algo denigrante, un juego que puede hacer daño a muchas personas.
Sin embargo, ya lejos de aquel escenario, me he obsesionado con ello. Sé que jamás caería en ese juego, no me interesa, estoy muy bien actualmente y no lo estropearía por nada ni por nadie, y menos por algo esporádico que no me aportaría nada en absoluto más que culpa. Pero pienso en lo que habría hecho si estuviera sola. ¿Me habría dejado seducir? ¿Habría sucumbido a pesar de que él si tuviera familia? Esa es realmente mi obsesión, y llevo unos días dándole vueltas.
Y sí, tengo que decir, que me ha encantado tener a alguien detrás unos días, para variar, ¿por qué no? Me da morbo pensar que tenía el control, y que si hubiera querido podría haber tenido una aventura. Lo que no significa que, si alguna vez me lo vuelvo a encontrar, lo vaya a hacer. A no ser, claro, que entonces esté sola.
Todo depende del momento, de la situación, de tu predisposición... afortunadamente soy muy cabal, y en ese momento no lo pensé como ahora, y me alegro, me alegro de estar alejada ahora y no hacer algo de lo que me podía arrepentir.
Creo que me he obsesionado con la idea, el morbo de lo que pudo suceder, lo que no significa que ahora quisiera que hubiese sucedido. Sé, o más bien, estoy prácticamente segura de que en la misma situación, volvería a actuar de la misma manera.
Sólo es una idea, una obsesión, una ilusión de algo distinto... pero que no quiero. Una aventura de, ¿cuánto? Una o dos veces como mucho, y que luego lo arruinaría todo.
La emoción de sentir que le interesas a alguien distinto, esa salida de la monotonía de una relación de muchos años, pero que no quieres estropear por nada del mundo. Pero esa emoción vino después, al percatarme de lo que despertaba en otro... el único problema es que ese otro también tenía a alguien, lo que no parecía importarle en absoluto. Y yo no me mostraba receptiva a ello, por supuesto. En esos días alejada, sólo podía pensar en quien me estaba esperando, y lo mucho que le echaba de menos.
Echando la vista atrás, tengo claro que no pasó nada porque yo no quise, porque aunque ni siquiera lo insinuó una sola vez, estaba más que claro. Incluso llegué a sentirme incómoda por ello... a alejarme a veces para no tenerlo tan cerca... A restarle importancia a sus halagos, cuya finalidad sentí clara desde el primer momento. Era un cazador, que le había echado el ojo a su presa. Si lo pienso fríamente, es algo muy indignante, como si sólo fueras un objetivo para pasar un buen rato y al terminar desecharlo como a un objeto sin valor. La racionalidad es clara, es algo denigrante, un juego que puede hacer daño a muchas personas.
Sin embargo, ya lejos de aquel escenario, me he obsesionado con ello. Sé que jamás caería en ese juego, no me interesa, estoy muy bien actualmente y no lo estropearía por nada ni por nadie, y menos por algo esporádico que no me aportaría nada en absoluto más que culpa. Pero pienso en lo que habría hecho si estuviera sola. ¿Me habría dejado seducir? ¿Habría sucumbido a pesar de que él si tuviera familia? Esa es realmente mi obsesión, y llevo unos días dándole vueltas.
Y sí, tengo que decir, que me ha encantado tener a alguien detrás unos días, para variar, ¿por qué no? Me da morbo pensar que tenía el control, y que si hubiera querido podría haber tenido una aventura. Lo que no significa que, si alguna vez me lo vuelvo a encontrar, lo vaya a hacer. A no ser, claro, que entonces esté sola.
viernes, 18 de julio de 2014
Sueños, deseos, anhelos...
Sueños, deseos, anhelos...
Se han ido, como un suspiro.
Se hallan lejos, no los visualizo.
Alejados, distantes, difusos.
¿Dónde os habéis marchado?
Siento que habéis huido.
Tal vez necesitabais escapar de mí.
Y ahora me siento vacía, incompleta.
No encuentro la razón de mi existencia.
Quizás esperabais que os persiguiera.
Os he fallado entonces, pues me he acomodado.
Y odio no ser capaz de encontraros.
Ni siquiera soy capaz de reinventaros.
¿Qué me sucede? ¿Dónde está mi esencia?
Me niego a pensar que la he perdido.
Puede que esté escondida en mi interior.
Escondida en lo más profundo de mi ser.
Ya me he decido, voy a encontrarla.
Volveré a ser la persona que era.
Sueños, deseos, anhelos: voy a buscaros.
No temáis más, si os halláis perdidos.
Pienso traeros de vuelta conmigo.
Voy a sentirme completa de nuevo.
Renaceré, esta vez con más fuerza.
Siento que al fin he despertado.
Se han ido, como un suspiro.
Se hallan lejos, no los visualizo.
Alejados, distantes, difusos.
¿Dónde os habéis marchado?
Siento que habéis huido.
Tal vez necesitabais escapar de mí.
Y ahora me siento vacía, incompleta.
No encuentro la razón de mi existencia.
Quizás esperabais que os persiguiera.
Os he fallado entonces, pues me he acomodado.
Y odio no ser capaz de encontraros.
Ni siquiera soy capaz de reinventaros.
¿Qué me sucede? ¿Dónde está mi esencia?
Me niego a pensar que la he perdido.
Puede que esté escondida en mi interior.
Escondida en lo más profundo de mi ser.
Ya me he decido, voy a encontrarla.
Volveré a ser la persona que era.
Sueños, deseos, anhelos: voy a buscaros.
No temáis más, si os halláis perdidos.
Pienso traeros de vuelta conmigo.
Voy a sentirme completa de nuevo.
Renaceré, esta vez con más fuerza.
Siento que al fin he despertado.
martes, 3 de junio de 2014
Cambios...
Cuando una puerta se cierra, una ventana se abre...
Eso es lo que le dijeron a una persona muy cercana a mí, en una faceta de su vida que considera muy importante.
Lo que puede cambiarte la vida en un momento, el poder que tienen los demás de destrozar tus sueños y tus ilusiones. Para causarte un daño psicológico que nunca hubieras pensado. Para caer en una depresión terrible y agónica, y todo de un día para otro.
Y la pregunta es el por qué de todo esto, qué ha hecho mal está persona. A mi juicio nada en absoluto, sino más bien todo lo contrario. Se trata de una persona muy responsable que se esfuerza al máximo, que saca lo mejor de sí, que ayuda a los demás. Y sin embargo le proporcionan algo que él no quiere, algo que ven como una recompensa y sin embargo, a él le parece un castigo.
¿Estará obcecado y habrá algo más que no pueda ver? De echo sería algo que no podemos ver ninguno de los que le rodeamos, porque después de varias promesas que alimentaban un poco la esperanza de su alma, parece que no hay señales de que vaya a producirse algo bueno. Más bien parece todo lo contrario.
Me gustaría animarle y decirle lo que muchas veces se cumple el famoso dicho de "las apariencias engañan", pero mi punto de vista es tan negativo como el suyo. No puedo evitar que me traslade su percepción, y soy incapaz de trasmitirle algo bueno. Porque me siento impotente de verlo así, y siento como si lo que le ocurre me estuviera pasando a mí.
Tengo la esperanza de que esta situación se resuelva pronto, si hay algo que me ha enseñado la vida es que muchas veces nos agobiamos de tal manera que no vemos más allá de nuestras narices, y que todo, tarde o temprano, se soluciona, y normalmente va a mejor.
Intentaré ser fuerte, animarle y no dejar que caiga en la depresión. Debo ayudar en todo lo que pueda, no dejarme vencer yo también. Porque si a mí me ve débil, puede derrumbarse más fácilmente, y tengo que evitar que esto suceda por todos los medios.
Eso es lo que le dijeron a una persona muy cercana a mí, en una faceta de su vida que considera muy importante.
Lo que puede cambiarte la vida en un momento, el poder que tienen los demás de destrozar tus sueños y tus ilusiones. Para causarte un daño psicológico que nunca hubieras pensado. Para caer en una depresión terrible y agónica, y todo de un día para otro.
Y la pregunta es el por qué de todo esto, qué ha hecho mal está persona. A mi juicio nada en absoluto, sino más bien todo lo contrario. Se trata de una persona muy responsable que se esfuerza al máximo, que saca lo mejor de sí, que ayuda a los demás. Y sin embargo le proporcionan algo que él no quiere, algo que ven como una recompensa y sin embargo, a él le parece un castigo.
¿Estará obcecado y habrá algo más que no pueda ver? De echo sería algo que no podemos ver ninguno de los que le rodeamos, porque después de varias promesas que alimentaban un poco la esperanza de su alma, parece que no hay señales de que vaya a producirse algo bueno. Más bien parece todo lo contrario.
Me gustaría animarle y decirle lo que muchas veces se cumple el famoso dicho de "las apariencias engañan", pero mi punto de vista es tan negativo como el suyo. No puedo evitar que me traslade su percepción, y soy incapaz de trasmitirle algo bueno. Porque me siento impotente de verlo así, y siento como si lo que le ocurre me estuviera pasando a mí.
Tengo la esperanza de que esta situación se resuelva pronto, si hay algo que me ha enseñado la vida es que muchas veces nos agobiamos de tal manera que no vemos más allá de nuestras narices, y que todo, tarde o temprano, se soluciona, y normalmente va a mejor.
Intentaré ser fuerte, animarle y no dejar que caiga en la depresión. Debo ayudar en todo lo que pueda, no dejarme vencer yo también. Porque si a mí me ve débil, puede derrumbarse más fácilmente, y tengo que evitar que esto suceda por todos los medios.
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