El sol entra por la ventana, mientras pienso...
Pienso en lo que pudo suceder, y no fue. En como sería mi vida si aquello hubiera ocurrido. Tantas cosas por decir, tantos sentimientos escondidos...
Una bola se forma en mi pecho y no me deja respirar. Tampoco puedo llorar, me he resignado a ser fuerte. No por mí, sino por los demás. Y mientras tanto, siento que me ahogo, necesito sacar lo que escondo y que ha estado dormido por tanto tiempo.
Sin embargo, es tarde ya, no puedo cambiar lo sucedido. Pero tampoco quiero hacerlo. Tantas contradicciones envuelven mi mente que ya no sé que era lo correcto. Pero pienso en lo que tengo ahora, por todo lo que he pasado, lo que me ha costado conseguirlo...
Y me pregunto, ¿cambiaría algo de lo que he hecho? ¿Realmente mi vida tendría más sentido si hubiese escogido el otro camino? ¿Sería más feliz?
Y la respuesta está ante mis ojos. Mis acciones la delatan y mis sentimientos la hacen visible ante los demás.
Si pudiera volver atrás, dejaría todo como está, no cambiaría un ápice de mis actos ni mis palabras.
Viviría mi vida como la primera vez, con los mismos errores cometidos, pues ellos me han llevado donde estoy ahora.
Y ahora puedo decir que me siento bien conmigo misma, y feliz con la vida que me ha tocado.