Os he perdido, ya no estáis aquí, sin embargo hay tanto que quedó por decir.
Nunca os dije que os quería, ni vosotros a mí, pero muchas veces las palabras no son necesarias para saber lo que otra persona siente.
Sé que en los últimos años os he visto mucho, incluso he tenido la oportunidad de vivir con vosotros, aunque haya sido por un breve periodo de tiempo.
Y ahora que no estáis, me lamento de no haber pasado más tiempo con vosotros, porque sé que ya nunca volveré a veros, a besaros, a sentir que estáis cerca de mí.
Pese a que siempre podré veros en fotos, no podré ver vuestras reacciones, vuestros gestos, vuestra sonrisa al verme llegar. No podré sentir vuestro calor, ni siquiera esos gestos que incluso llegaban a molestarme. Sé que ahora no me molestarían en absoluto.
Cuántas veces he soñado despierta, imaginando que estabais los dos de pie, cogidos de la mano, sólo mirándome. Así creo que estáis allá arriba, contemplándome, iluminando mi camino, protegiéndome.
Recuerdo tantas cosas, tantos momentos vividos, tantas historias... Siempre las llevaré conmigo, igual que a vosotros, que habéis estado en mi vida durante tanto tiempo, aunque nunca el suficiente.
Hubo momentos en los que, a causa de vuestras enfermedades, sufrí, lloré, los nervios me comían por dentro, no podía comer, sólo podía pensar en vosotros. Y lo superasteis. Os recuperaste, volvía a estar con vosotros, a intentar pasar más tiempo juntos. Eso era lo que necesitaba con vosotros, tiempo. Quería tener todo el tiempo del mundo para estar con vosotros, porque sabía que ya no estaríais mucho más conmigo.
Y sin ese período de sufrimiento que precede a lo inevitable, de pronto un día os marchasteis, de repente, sin sufrimientos, sin dolores. Tal vez sin ni siquiera saber que ya era vuestra hora, sin esperarlo, sucedió en un suspiro. Vuestro sufrimiento se apagó, y tal vez por fin para vosotros, comenzó vuestra libertad, esa que la enfermedad había vetado.
Abuela, primero te marchaste tú, dejando al abuelo. Nunca olvidaré sus lágrimas, su llanto, ese dolor tan profundo que sentía después de tantos años compartiendo juntos. Sus palabras, esa tristeza que sentía por haber sido separados. Yo sentía dolor por haberte perdido, pero el dolor que sentía por verle así era más desgarrador todavía.
Y no mucho tiempo después, te marchaste tú, abuelo, pese a tu gran vitalidad y ganas de vivir. Sin embargo, ya hacía tiempo que estaba preparada para ello, puesto que habías estado muy malito. Pensaba que te marcharías antes que la abuela, por eso cuando ella se fue me impactó tanto, pues fue algo demasiado inesperado, aunque ya sabíamos que estaba muy malita.
Y que más puedo decir, salvo que fuisteis, y sois, dos personas muy importantes en mi vida. Siempre permaneceréis en mi corazón, y nunca olvidaré vuestras historias, aquellas que supe por vuestras palabras. Tampoco olvidaré el tiempo que pasé con vosotros, la ilusión que de niña tenía cuando os visitaba o cuando vosotros me venías a ver a mí.
Al menos me siento feliz porque ahora volvéis a estar juntos, y sé que en algún momento volveré a reencontrarme con vosotros. Sin embargo, me encantaría volver a veros, poder escuchar vuestra voz. Os lo he rogado muchas veces, ojalá me pudierais escuchar y cumplir mi deseo, que me daría esperanza y paliaría un poco este dolor que siento porque la vida me ha separado de vosotros.
Por último, sólo quiero decir que OS QUIERO, y nunca dejaré de hacerlo.
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