Decepción, miedo... No sé realmente lo que siento.
Mi mundo se está derrumbando, ya no me conformo.
Hasta hace nada me sentía feliz, creía que tenía todo lo quería. Que me había realizado como persona. ¿Qué más podía pedir?
Pero ya no me siento así. Siento que he estado parada mucho tiempo, que creía que lo que tenía era suficiente. Necesito dar más de mí, y no sé si actualmente el mundo me lo va a permitir.
Tengo ganas de cambiar, de tirar todo por la borda y comenzar de nuevo. Tengo que buscar una nueva ilusión, algo que me haga feliz, que me haga sentir que lo que estoy haciendo vale la pena. Que me ayude a olvidar que con la situación actual hay que conformarse con lo que uno tiene.
Pero me siento vacía, sin fuerzas, sin ganas. Y lo peor de todo es que no sé por donde empezar, porque me da miedo volverme a equivocar y lo que empiece ahora ya no me llene en un futuro no muy lejano.
Sé que me tengo que arriesgar, no romper de golpe con todo, pero sí hacerlo poco a poco para darme cuenta de lo que quiero realmente.
Tengo que proponerme nuevos proyectos y metas, y aunque no pueda dedicarme a ellos por tiempo completo, poco a poco ir alcanzándolos y superarme día a día.
Mi mundo va a cambiar, y al final del viaje espero encontrar lo que realmente me haga feliz.
miércoles, 12 de febrero de 2014
viernes, 10 de enero de 2014
Te olvidé
Antes solía escribir todo lo que sentía por ti.
Me estremecía con sólo recordar tu voz.
Temblaba al pensar que me rozabas la piel.
Pero siempre tan lejos y no pudo suceder.
Y te olvidé, al entender que no me podías querer.
Al sentirme tan pequeña cuando pensaba en ti.
Al despertarme cada mañana sin saber de ti.
Al aceptar que mi destino no era estar junto a ti.
Te dije adiós en un susurro que penetró en mi ser.
Las lágrimas en mis ojos no se podían ver.
Decidí olvidar el mundo y me encerré en mí.
Mi corazón se paró el día en el que te perdí.
Me alejé de ti todo cuanto pude.
Al fin conocí el amor al poder olvidarte.
Sentí sensaciones desconocidas hasta entonces.
La felicidad llegó cuando al fin decidí alejarte.
Sin embargo un día te volví a ver.
El mundo que había creado se esfumó y me derrumbé.
Sentí que todo había sido una mentira cruel.
Mi felicidad acabó en el momento en que desperté.
Al sentirme tan pequeña cuando pensaba en ti.
Al despertarme cada mañana sin saber de ti.
Al aceptar que mi destino no era estar junto a ti.
Te dije adiós en un susurro que penetró en mi ser.
Las lágrimas en mis ojos no se podían ver.
Decidí olvidar el mundo y me encerré en mí.
Mi corazón se paró el día en el que te perdí.
Me alejé de ti todo cuanto pude.
Al fin conocí el amor al poder olvidarte.
Sentí sensaciones desconocidas hasta entonces.
La felicidad llegó cuando al fin decidí alejarte.
Sin embargo un día te volví a ver.
El mundo que había creado se esfumó y me derrumbé.
Sentí que todo había sido una mentira cruel.
Mi felicidad acabó en el momento en que desperté.
martes, 10 de diciembre de 2013
Reflexiones
El sol entra por la ventana, mientras pienso...
Pienso en lo que pudo suceder, y no fue. En como sería mi vida si aquello hubiera ocurrido. Tantas cosas por decir, tantos sentimientos escondidos...
Una bola se forma en mi pecho y no me deja respirar. Tampoco puedo llorar, me he resignado a ser fuerte. No por mí, sino por los demás. Y mientras tanto, siento que me ahogo, necesito sacar lo que escondo y que ha estado dormido por tanto tiempo.
Sin embargo, es tarde ya, no puedo cambiar lo sucedido. Pero tampoco quiero hacerlo. Tantas contradicciones envuelven mi mente que ya no sé que era lo correcto. Pero pienso en lo que tengo ahora, por todo lo que he pasado, lo que me ha costado conseguirlo...
Y me pregunto, ¿cambiaría algo de lo que he hecho? ¿Realmente mi vida tendría más sentido si hubiese escogido el otro camino? ¿Sería más feliz?
Y la respuesta está ante mis ojos. Mis acciones la delatan y mis sentimientos la hacen visible ante los demás.
Si pudiera volver atrás, dejaría todo como está, no cambiaría un ápice de mis actos ni mis palabras.
Viviría mi vida como la primera vez, con los mismos errores cometidos, pues ellos me han llevado donde estoy ahora.
Y ahora puedo decir que me siento bien conmigo misma, y feliz con la vida que me ha tocado.
Pienso en lo que pudo suceder, y no fue. En como sería mi vida si aquello hubiera ocurrido. Tantas cosas por decir, tantos sentimientos escondidos...
Una bola se forma en mi pecho y no me deja respirar. Tampoco puedo llorar, me he resignado a ser fuerte. No por mí, sino por los demás. Y mientras tanto, siento que me ahogo, necesito sacar lo que escondo y que ha estado dormido por tanto tiempo.
Sin embargo, es tarde ya, no puedo cambiar lo sucedido. Pero tampoco quiero hacerlo. Tantas contradicciones envuelven mi mente que ya no sé que era lo correcto. Pero pienso en lo que tengo ahora, por todo lo que he pasado, lo que me ha costado conseguirlo...
Y me pregunto, ¿cambiaría algo de lo que he hecho? ¿Realmente mi vida tendría más sentido si hubiese escogido el otro camino? ¿Sería más feliz?
Y la respuesta está ante mis ojos. Mis acciones la delatan y mis sentimientos la hacen visible ante los demás.
Si pudiera volver atrás, dejaría todo como está, no cambiaría un ápice de mis actos ni mis palabras.
Viviría mi vida como la primera vez, con los mismos errores cometidos, pues ellos me han llevado donde estoy ahora.
Y ahora puedo decir que me siento bien conmigo misma, y feliz con la vida que me ha tocado.
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